Entradas

Mostrando entradas de enero, 2017

BANG!

He decidido que me voy a suicidar. Creo que es importante que alguien entienda por qué, así que estoy escribiendo esto antes de que me vuelve la tapa de la cabeza. La primera vez que recuerdo que sucedió tenía nueve años. Juan y yo jugábamos en su patio. El sol se acostaba por encima de su valla de palets; haces naranjas y rojos brillaban entre los picos blancos como un helado contra dientes aperlados. Juan era el vaquero y yo era el sucio piel roja robando su caballo. Corrimos por el juego de columpios, él siguiéndome los pasos y yo vociferando con júbilo mientras amenazaba con arrancarle la cabellera. Cuando se tropezó, corrí adonde reposaba en la tierra, recogiendo una manotada de viento, apuntando mis dedos hacia su nariz y proclamando: «Ahora tengo tu pistola. ¡BANG!». La cabeza de Juan explotó en medio de un florecimiento desmedido de sangre carmín, materia gris y fragmentos de cráneo que se desperdigaron en torno al sol poniente. Mi mano resbaló a mi costado y lo vi —fija...

El Gato en la Azotea.

Teodoro acababa de mudarse a su nuevo apartamento, estaba muy feliz pues por fin había podido lograr el sueño de independizarse totalmente. Aquel era un departamento pequeño con apenas dos recámaras, baño y cocina. Es decir, lo indispensable para tener una vida tranquila. Sin duda alguna lo que más le gustaba a Teodoro era asomarse a través de la ventana y observar la luna mientras soñaba despierto. Precisamente una noche en la que ésta permanece majestuosa entre las distintas nubes del cielo, el joven escuchó unos maullidos. – Debe ser princesa, la gata de la vecina, no sé porque la gente tiene mascotas y no se ocupa de ellos. Ahora tendré que subir a la azotea y bajarla exactamente como lo hice ayer, lo que más me molesta es que esa mujer ni siquiera me da las gracias. – Pensó todo aquello en voz alta. Velozmente se calzó un par de zapatos y subió las escaleras hasta llegar a su destino. De un golpe abrió la puerta de la azotea sólo para encontrar que no era el felino que...

El Castillo Invisible.

Se cuenta la historia de un ambicioso monarca que gobernó durante la Edad Media, el cual buscando salir vencedor ante cada batalla, hizo un pacto con el Diablo, para que su castillo pudiera ser invisible; aparecer y desaparecer a voluntad, obedeciendo sus órdenes. El convenio exigía al gobernante entregar a cambio las almas de sus siervos cada cinco años, lo cual no era posible pues el Rey no tenía este derecho sobre las personas a su cargo, sin embargo, no se detendría ante nada para lograr lo que deseaba, y aceptó sin dudar, haciéndole creer al maligno que podría cumplir con su parte sin dificultad. No obstante, es bien honrado aquel dicho: “más sabe el Diablo por viejo que por Diablo”, y dejó que su majestad siguiera con el juego. Una vez que el castillo fue invisible, el señor de las tinieblas vino por sus almas y al no poder disponer de ellas, se cobró con la del soberano. Lo dejó atrapado en el castillo y condenado a vagar eternamente dentro de él, así el espíritu torturado...

Radio Nocturna

¿Te gustaría intentar algo nuevo y sin riesgo de ser poseído o perseguido por los entes del «más allá»? Primero que nada, compra una radio-reloj digital antigua. No sé si hoy día sean difíciles de conseguir, pero es de esos que son rectangulares, negros y tienen un perno a un lado para girar e ir sintonizando las señales de radio. La ventaja de las radios antiguas es que, por lo mismo, están en las mejores condiciones para recibir todo tipo de señales. Ese es el principal motivo por el cual muchos investigadores, a pesar de las tecnologías de hoy en día, siempre tienen a mano un aparato de los que nuestros abuelitos estaban orgullosos: no contaban con nada que limpiara interferencias u otras señales; por ende, siempre eran perfectos para captar cualquier «extra» que se les cruzase al aire. De todas maneras, una vez teniendo en nuestras manos la radio y si es de día, puedes ponerte a buscar tu estación favorita y pasarte el día en ello. No hay nada que puedas hacer a horas tempra...