¿PUEDO AHORA JUGAR CON ELLOS?
Despuès de varios años Lucìa visita su barrio donde aun se encontraba la vieja casa en la cual ella creciò, llena de hermosos recuerdos y anècdotas que queria contarles a sus dos pequeños hijos gemelos, un varòn y una niña de apenas unos años, asi que los llevò consigo.
Al entrar al barrio, ya era algo tarde , pero su memoria se llenaba de recuerdos, de como ella caminaba por esas calles, y de como pasaba el dia con sus dos muñecos, curiosamente, un varòn y una niña, al parecer siempre habia sido su sueño tener hijos gemelos, y esos dos muñecos los representaban en su infancia, y ahora sus hijos eran una realidad.
Sin embargo, no todos sus recuerdos eran hermosos, tambien habia uno que la aterrorizaba , y no fue hasta que llegò a su antiguo hogar, cuando todo regresò a su mente. Al llegar ella le pidiò a sus hijos que la esperaran en el auto, mientras ella entraba a la vieja casa, ahora abandonada y descuidada por la familia, al subir las escaleras para llegar hasta su habitaciòn, con cada paso que daba, podia ver sombras de ella misma corriendo y jugando con sus muñecos por todas partes, era como ver imagenes transparentes que le contaban una historia, se recordaba feliz, pero ademàs tambièn empezò a recordar una figura oscura de pequeño tamaño, algo que parecia seguirla en su infancia, parecia ser otra niña mas o menos de su misma edad, pero alguien que no existia porque ella era hija ùnica.
Esta figura misteriosa tenia la costumbre de esconderle sus muñecos, era como si ella tambien queria jugar, pero al ver que la madre siendo una niña muy recelosa de sus cosas no le gustaba, comenzò a volverse violenta, a mover las cosas, a golpearla, y hasta darle pesadillas, tanto asi que un dia estando ella sola en casa jugando con sus muñecos, esta figura, la cual pudo determinar que era otra niña como ella, la sacò del cuarto con una gran fuerza, hacièndola dejar sus dos muñecos solos, para cuando logro entrar devuelta, los dos muñecos habian desaparecido, nunca mas los volvò a ver, ni a ellos ni a la sombra, y asi creciò, y su familia se fue de aquel lugar, nunca mas volvio hasta ahora, ya siendo una mujer adulta y con familia propia.
El recordar eso la puso un poco incòmoda y algo nerviosa, no era normal haber vivido eso, asi que retrocediò para salir de su vieja habitaciòn, y regresar a buscar a sus dos hijos, al salir del cuarto, le pareciò ver aquella vieja sombra, pero fue como ver un relampago, tan solo paso frente a ella, y ya no era tan pequeña como antes, esta vez podia ser de su mismo tamaño, esto le helò la sangre y se apresurò a bajar y al llegar a la sala, ali en el suelo estaban aquellos dos muñecos que perdiò en la infancia, misteriosamente se los habian alli dejado, para que los recuperara, visiblemente estaban muy maltratados, estaban rotos, desgarrados, como si en vez de manos hubieran sido navajas las que los cuidaron todo este tiempo, incluso uno no tenia cabeza y al otro le faltaban los ojos.
La madre se agachò para recogerlos, asombrada y aterrada por lo que veia, pero al levantarlos habia una nota escrita con una letra muy fea y extraña, como si fuera una persona con problemas para comunicarse, o alguien que jamàs escribiò antes, pero la madre pudo leer lo que decia:
-Gracias por dejarme jugar con ellos!
La madre dejo caer los muñecos y la nota de la impresiòn, y por fin reaccionò para salir de aquel lugar, solo que al levantar su cabeza, afuera, cerca de su auto donde estaban sus hijos, su verdadera pareja de gemelos, habia esta figura siniestra, que ya no era una niña, ahora parecia ser tambien una adulta, era como si se manifestara exactamente igual a la atormentada madre, que aunque corriò con todas sus fuerzas para llegar hasta el auto junto a sus hijos, al abrir la puerta, sòlo encontro otra nota que le decia:
-PUEDO AHORA JUGAR CON ELLOS?
La madre buscò por todas partes pero nunca encontrò a sus hijos, asi que solo le queda sufrir por su perdida y su error en regresar para revivir recuerdos, aprendiò que aveces es mejor dejar ciertas cosas en el olvido.
Aunque, lo mas seguro, es que alguna vez le devuelvan a sus hijos cuando ya no se pueda jugar con ellos, tal vez en el mismo estado en el que devolvieron sus viejos muñecos.
clau sànchez
Al entrar al barrio, ya era algo tarde , pero su memoria se llenaba de recuerdos, de como ella caminaba por esas calles, y de como pasaba el dia con sus dos muñecos, curiosamente, un varòn y una niña, al parecer siempre habia sido su sueño tener hijos gemelos, y esos dos muñecos los representaban en su infancia, y ahora sus hijos eran una realidad.
Sin embargo, no todos sus recuerdos eran hermosos, tambien habia uno que la aterrorizaba , y no fue hasta que llegò a su antiguo hogar, cuando todo regresò a su mente. Al llegar ella le pidiò a sus hijos que la esperaran en el auto, mientras ella entraba a la vieja casa, ahora abandonada y descuidada por la familia, al subir las escaleras para llegar hasta su habitaciòn, con cada paso que daba, podia ver sombras de ella misma corriendo y jugando con sus muñecos por todas partes, era como ver imagenes transparentes que le contaban una historia, se recordaba feliz, pero ademàs tambièn empezò a recordar una figura oscura de pequeño tamaño, algo que parecia seguirla en su infancia, parecia ser otra niña mas o menos de su misma edad, pero alguien que no existia porque ella era hija ùnica.
Esta figura misteriosa tenia la costumbre de esconderle sus muñecos, era como si ella tambien queria jugar, pero al ver que la madre siendo una niña muy recelosa de sus cosas no le gustaba, comenzò a volverse violenta, a mover las cosas, a golpearla, y hasta darle pesadillas, tanto asi que un dia estando ella sola en casa jugando con sus muñecos, esta figura, la cual pudo determinar que era otra niña como ella, la sacò del cuarto con una gran fuerza, hacièndola dejar sus dos muñecos solos, para cuando logro entrar devuelta, los dos muñecos habian desaparecido, nunca mas los volvò a ver, ni a ellos ni a la sombra, y asi creciò, y su familia se fue de aquel lugar, nunca mas volvio hasta ahora, ya siendo una mujer adulta y con familia propia.
El recordar eso la puso un poco incòmoda y algo nerviosa, no era normal haber vivido eso, asi que retrocediò para salir de su vieja habitaciòn, y regresar a buscar a sus dos hijos, al salir del cuarto, le pareciò ver aquella vieja sombra, pero fue como ver un relampago, tan solo paso frente a ella, y ya no era tan pequeña como antes, esta vez podia ser de su mismo tamaño, esto le helò la sangre y se apresurò a bajar y al llegar a la sala, ali en el suelo estaban aquellos dos muñecos que perdiò en la infancia, misteriosamente se los habian alli dejado, para que los recuperara, visiblemente estaban muy maltratados, estaban rotos, desgarrados, como si en vez de manos hubieran sido navajas las que los cuidaron todo este tiempo, incluso uno no tenia cabeza y al otro le faltaban los ojos.
La madre se agachò para recogerlos, asombrada y aterrada por lo que veia, pero al levantarlos habia una nota escrita con una letra muy fea y extraña, como si fuera una persona con problemas para comunicarse, o alguien que jamàs escribiò antes, pero la madre pudo leer lo que decia:
-Gracias por dejarme jugar con ellos!
La madre dejo caer los muñecos y la nota de la impresiòn, y por fin reaccionò para salir de aquel lugar, solo que al levantar su cabeza, afuera, cerca de su auto donde estaban sus hijos, su verdadera pareja de gemelos, habia esta figura siniestra, que ya no era una niña, ahora parecia ser tambien una adulta, era como si se manifestara exactamente igual a la atormentada madre, que aunque corriò con todas sus fuerzas para llegar hasta el auto junto a sus hijos, al abrir la puerta, sòlo encontro otra nota que le decia:
-PUEDO AHORA JUGAR CON ELLOS?
La madre buscò por todas partes pero nunca encontrò a sus hijos, asi que solo le queda sufrir por su perdida y su error en regresar para revivir recuerdos, aprendiò que aveces es mejor dejar ciertas cosas en el olvido.
Aunque, lo mas seguro, es que alguna vez le devuelvan a sus hijos cuando ya no se pueda jugar con ellos, tal vez en el mismo estado en el que devolvieron sus viejos muñecos.
clau sànchez

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