Secreto de familia. (Primera parte).
Mi familia guarda muchos secretos.
Sé que cada uno tiene secretos que no quiere contar. Pero creo que mi familia tiene secretos tan graves o impresionantes, que nuestros padres nos han ocultado.
Como soy escritor, me tocó a mí hacer esta historia que habla de mi propia familia. Pero para conocerlos mejor, te los voy a presentar.
Mi mamá es oculista y se llama Ester. Mi papá es arquitecto y se llama Alberto. Tengo una hermana mayor, que se llama Cristina y es estudiante de medicina. Mi hermano se llama Tomás y es el menor. Aún va al primer año del bachillerato. Yo me llamo Armando y soy el hijo del medio. Ya antes de terminar el colegio, he escrito muchos cuentos que fueron publicados. No soy conocido, pero mi familia se siente feliz.
Bueno, ahora saben por qué soy yo el que escribo esta historia, ya que voy a hablar sobre algunos secretos que oculta mi familia. Sé que muchas personas me dirán que no debo hacer esto, que soy un mal hijo y cosas así. Pero yo hago lo que me parece correcto. Y si no les gusta lo que hago, creo que hay otros cuentos que pueden encontrar en la librería.
Todo esto comenzó cuando éramos pequeños. Estábamos jugando a las escondidas y yo me escondí en el sótano. La verdad, nuestros padres nunca permitían que nos metiéramos ahí. Pero como estábamos jugando y no encontraba otro escondite, me metí en ese lugar.
Lo que encontré fue un baúl, que estaba candadeado y tenía código secreto. Al verlo, me pregunté si eso era lo que mis padres estaban ocultando y qué habría dentro del baúl.
Decidí no preguntar nada, por si me castigaran por haber desobedecido sus órdenes. Y así pasaron los años, me olvidé por completo de ese baúl y de la curiosidad que sentía por descubrir lo que ocultaba.
Cuando mi hermana estuvo en el último año de la secundaria, empecé a tener pesadillas. Todas ellas venían de lo que descubrí en la infancia, lo del baúl y lo que posiblemente tuviese dentro. Todo comenzaba cuando jugaba con mis hermanos, como lo hacíamos en la infancia. Siempre entraba en el sótano y encontraba el mismo baúl. Luego, vencido por la curiosidad lo abría y aparecía desde monstruos hasta fantasmas y la misma muerte. Pero lo que no sabía era que la verdadera pesadilla todavía no había comenzado.
Una noche, mientras mis hermanos y yo estábamos por entrar a las habitaciones para dormir, nos detuvimos a oír una conversación de mamá y papá. Cuando dijeron la palabra “baúl” detuve a mis hermanos y empezamos a espiarlos.
- ¿crees que ya habrán visto lo que hay en el sótano?- dijo mi mamá.
- ¡Bah! No lo creo- dijo mi papá- está tan asegurado que ellos ni lo mirarán.
- Pero ellos son inteligentes. Y si ven lo que hay en el baúl, se llevarán una gran desilusión.
- Lo hablaremos mañana. Ya encontraré la solución.
Mis hermanos y yo nos metimos en nuestras piezas, apenas oímos que ellos empezaban a salir de donde estaban.
Al día siguiente, después del colegio, mis padres no estaban. Así que hablé con mis hermanos acerca del baúl que encontré una vez, cuando jugábamos a las escondidas.
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